viernes, 3 de agosto de 2007

El Tablón, por Juan Butvilofsky

-Maestro, ¿le pone vinagre a mi ensalada?-, solicitó el comensal. –Sí, aceto-, respondió el mozo (risas). Si no lo entendió, presione #1. Si todavía se está riendo, apriete #2. Y si le pareció malísimo, marque el #número de mi casa, insúlteme en polaco, y listo... Las pantomimas de entrevistas que Diego Maradona le da a sus amigos periodistas son una subestimación a la inteligencia de la platea vernácula, que escucha azorada ciertos dislates del ex futbolista, que jamás son refutados por los que hacen como que preguntan. Esta semana, el pibe de oro cuestionó con dureza a Julio Humberto Grondona por no haberle entregado la Selección para que él se hiciera cargo después del mundial de Alemania. ¿A ninguno de los profesionales se le ocurrió plantearle a Maradona que por su adicción al alcohol no estaba en condiciones de asumir semejante compromiso?, ¿cómo iba a hacer Maradona para hacerse cargo de un plantel si no podía hacerse cargo ni siquiera de si mismo?, ¿cuestionarle al mejor jugador de todos los tiempos una reflexión insostenible es una afrenta o una ayuda?... Maradona es víctima de los que sólo le dicen “sí Diego”. Está enfermo de omnipotencia, hija reconocida de la corte de alcahuetes incapaces de hacerle un cuestionamiento. Maradona no merece semejante subestimación; los periodistas debemos hacernos cargo de la parte que nos toca. Yo hoy asumo mi responsabilidad; sí, la aceto (risas) -chascarrillo ideal para levantarse señoras al costado del salad bar del parripollo del barrio-.

Juan Butvilofsky
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El Tablón¡